Un nuevo amanecer

Es en épocas convulsas que los recuerdos, imágenes o sensaciones del pasado afloran desde lo más profundo de tu subconsciente. Es normal, es parte del proceso. Pueden hacer que tambalees, pero que no te impidan levantarte de nuevo.

La noche oscura del alma produce un caos tan intenso que destruye tu personalidad, la rompe en mil pedazos. Bajo la presión, ésta se vuelve fluida, y se reestructura, como un océano embravecido, lleno de fuertes corrientes y olas inmensas.

El proceso es lento, y progresivo. Las piezas de tu personalidad comienzan a encajar poco a poco. La superficie está rota, y del fondo emergen bloques olvidados, que reclaman su lugar. Cuanto más tiempo hundidos, y a más profundidad, con más fuerza suben. Los fragmentos de la antigua superficie, inertes, se hunden; algunos cobran nueva vida de nuevo y se revuelven con las corrientes emergentes, como en una sopa emocional gigante.

Con el tiempo, las aguas se calman y la nueva personalidad se consolida. Las heridas emocionales cicatrizan: dejan marca, pero ya no duelen. Tu nuevo yo tiene menos presiones internas porque cada parte está en el lugar que le corresponde, en función de su importancia relativa. Ya no hay más abismos profundos llenos de fragmentos ignorados, sepultados, aprisionados. Ya no hay tensiones de piezas que no encuentran cómo salir a la superficie. La nueva piel es flexible, orgánica, fluida, se adapta a la sinergía que tiene el sistema con el contexto.

La coraza artificial, la máscara de quien quería ser pero no era, ya no existe. Se ha fragmentado y está mezclada con los restos del antiguo sistema. Ya no hay secretos: cada pieza es libre de salir a flote y respirar cuando lo desee.

En medio de esta vorágine, tú eres el director de orquesta del nuevo, complejo, fluido sistema. Asegúrate de que no se vuelve a formar esa costra que impida a las emociones emerger cuando lo necesiten. Que no vuelvan a formarse abismos de represiones olvidadas, innombrables, esperando su momento para estallar en mil pedazos. Que siga siendo fluido, y adaptándose al entorno.

Crea un sistema en constante armonía, para sustituir a otro arcaico, que pretendía guardar el orden forjando una coraza represiva en la superficie, y hundiendo todo lo demás bajo esta máscara.

Una sopa rica, equilibrada, dinámica, fluida, donde cada ingrediente ocupa su lugar por derecho, pero ninguno es inmutable pues está en constante movimiento, cambio, interacción y recombinación con el resto.

 

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This work by Jorge Albaladejo. is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional

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