Tiempo al tiempo

Puede que esta no sea tu noche, pero ahí fuera hay muchas calles con tu nombre. Hasta las ninfas salen de vez en cuando a jugar. Puede que el tiempo afecte tu capacidad de ver las cosas, pero tu punto de vista nunca afectará al tiempo. Puedes fotografiar un instante, pero jamás volverás a sentirlo, por muy alto que lo cuelgues en ese corcho tan lleno de besos robados. Quienes están destinados a encontrarse nacen en islas desiertas separadas y escriben libros con su Odisea. Tienen una barca sin remos y un manual para aprender a arreglar cafeteras rotas. Saben mucho, de casi todo, pero nunca saben suficiente de casi nada.

Así que ponte tu traje de gala, porque si la muerte te sonríe esta noche, será la última dama que te invite a bailar. Pero nunca será la más fría de las damas. Si los hipopótamos hablaran, ¿llamarían a tu puerta para decirte que no tienes ni puta idea? He visto cosas realmente rápidas, pero ninguna como tu sombra. También he mirado con ojos rápidos a la lentitud del reloj que te llevaste puesto, pero nunca te detuve ni un instante. Tengo los bolsillos tan llenos de arena, que mi vida parece una playa llena de guiris, niños con balones, michelines con protector solar pero no visual, y ni una maldita sombrilla.

La gracia no está sólo en que seas maravillosa, porque personas maravillosas hay pocas, y brillan tanto que es imposible mirarlas de cerca sin que te cieguen. La verdadera magia está en que, cuando te cruces con ellas, te hayas quitado las gafas de sol para poderlas mirar a los ojos. ¿De qué te sirve saber a dónde vas si nunca ves por dónde caminas? Un colega me dijo una vez que un mar en calma pertenece a dos corazones vivos pero sosegados. El mismo que me dijo que un océno enfurecido por alguno de tus dioses se puede tragar tu última esperanza. Que hay luces cegadoras que son embriagadoras, que tu sonrisa vale más que un mar entero, porque nadie sabe dibujarla.

Sal a buscar olas en el asfalto si es lo que deseas, pero no olvides regar las plantas antes de marcharte. Puede que no vuelvas. Fumar mata pero también lo hacen los autobuses, ya sabes. Hay cosas peores que escupir humo, como perder el alma en un banco de atunes y besugas. Tengo un libro que habla de besugas, y de ornitorrincas, y también de merluzos en escabeche y de escabechinas de mofetas. Mi libro tiene incluso un manual de lo que no se debe hacer, escrito con tinta china. Una ganga. Una sirena no te devolverá el mando de la televisión. Un cocodrilo puede tener hambre, pero una gacela perezosa lo que tiene es delito. Los libros, tienen misterios. las personas, secretos. El agua moja, pero si estás reseco ya no hay nada que hacer. Podrido tampoco vales.

Me encantan los secretos que, cuando son de dos, siguen siendo secretos. Me enamoran los secretos solidarios (que no solitarios), los secretos compartidos, los secretos que te estafan, te cuentan cuentos para no dormir, o no te dejan dormir sin necesidad de contarte nada, y los secretos que te besan por las mañanas. Me gustan todos los secretos menos los que son secretos, entiéndeme: amo la belleza de la verdad tanto como la verdad de la belleza. Ya te he dicho que te pongas tu mejor traje, porque tienes que ser la más guapa si quieres ser la más sincera; de otro modo, no te creeré. Date una vuelta por Venus, si quieres… pero no olvides que entre Marte y tu planeta, suele estar la Tierra que a veces pisas y tragas entre mordiscos de arenques, leones, y cerdos pasados y agridulces.

Puede que no sea El Principito, pero Dios sabría – si existiera – que de rosas entiendo bastante.

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