Ulises

Cuando Ulises, perdido en el mar, entre las islas del mar Egeo, anhelaba Ítaca, no lamentaba únicamente a Penélope y Telémaco. No, era algo mucho más grande, mucho más profundo, arraigado en sus entrañas.

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La noche oscura del alma

Me gustan los atardeceres, no sé bien por qué. Siempre me han gustado, desde pequeño. Sobre todo los de verano (son más largos), y también los de invierno (son más intensos). Tienen algo de romántico, de melancólico, supongo. Un día termina, y deja paso a la incertidumbre oscura de la noche. Después, vendrá otro día nuevo; ahora, los recuerdos y sensaciones del día que marcha se apagan, se almacenan en mi recuerdo, y se despiden.

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¿Qué es la magia?

¿Qué ha sido de todo aquello? De aquellas películas de los años 40, ¿dónde han ido a parar?

¿Quedan ojos repletos de miradas, miradas llenas de algo más allá de la mirada? Quedan sueños en la despensa, en tarros de cristal, aún hay alguna lata de ilusiones con fecha caducada. Sé que cometo errores, pero no suelo cometerlos dos veces, sé que cometes errores, pero no estaré dos veces para verlo.

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Princesa de la risa y el drama

Ella era la princesa de la risa y del drama. Cada vez que sonreía, derretía el hielo de las copas. Cuando nos miraba, nos embelesaba con su dulzura. Recuerdo los días de camping tanto como las noches, aunque bajo el sol nadábamos y dormíamos, y bajo la luna, el calor era distinto. Recuerdo también que las cervezas nos sabían dulces en vez de amargas, y que mucha gente envidiaba su sonrisa.

La primera vez que la vi, sus ojos brillaban tanto que tuve que apartar la mirada. Me pasé la noche mirando al suelo, pensando que yo nunca había matado un dragón. Después ella se marchó buscando aventuras, y estuvo un tiempo luchando en pos de fama y de gloria. Era la princesa más guerrera que nunca he conocido.

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Tiempo al tiempo

Puede que esta no sea tu noche, pero ahí fuera hay muchas calles con tu nombre. Hasta las ninfas salen de vez en cuando a jugar. Puede que el tiempo afecte tu capacidad de ver las cosas, pero tu punto de vista nunca afectará al tiempo. Puedes fotografiar un instante, pero jamás volverás a sentirlo, por muy alto que lo cuelgues en ese corcho tan lleno de besos robados. Quienes están destinados a encontrarse nacen en islas desiertas separadas y escriben libros con su Odisea. Tienen una barca sin remos y un manual para aprender a arreglar cafeteras rotas. Saben mucho, de casi todo, pero nunca saben suficiente de casi nada.

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Parece

Algunos días el cielo está más nublado de lo normal, pero si no le prestas mucha atención parecerá todo lo contrario. Una niña es mayor o vieja según quieras pensarlo. Dos lunas de azul pueden ser tu condena o tu rescate. Entonces descubres que la chica más bonita de tus sueños, sólo es la chica más bonita de tus sueños. Siempre hay cosas mejores y peores que estar desnudo y esposado. Pero sólo vemos lo que queremos ver, me dijo un filósofo del siglo XXI que también hablaba de viejos sabios griegos, del precio del petróleo, o de cómo preparar una hamburguesa XXL sin derramar el pepinillo; así que, olvídate de todo.

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Lepidópteros y bombones

Mira que he visto estrellas fugaces y soles y lunas y planetas enteros precipitarse al fuego y estallar en mil pedazos, y me han apuntado con linternas a la cara en plena noche oscura (ten amigos para esto), pero nunca he visto nada tan cegador como su luz cuando llega y te saluda. ¡Hola! Un simple ‘hola’ y ya se ha encendido la fábrica de sueños, las nubes de algodón ahora son de azúcar, y el arco iris que asoma por ahí se ha vuelto caramelo. Y luego, la película transcurre, y sucede, y hay buenos y malos, y unos fechorean a otros mientras otros aman a unos, o viceversa, no sé, porque a veces todo esto resulta algo enrevesado, ya sabéis, si es que están tan difíciles estos tiempos… y yo no tengo palomitas (ni microondas, y eso es aún peor porque tener el salado maíz pero no dónde cocerlo es lo más parecido al infierno), pero ¡qué demonios! no las necesito. Nunca he ido al cine sino por cebarme como un cerdo; quiero decir que esto es algo serio.

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Disfrazado

Sé de lo que hablo, porque alguna vez he hablado de lo que sé. Supongo que decir esto no es lo más correcto, pero qué demonios, nada de lo que tú necesitas se ha parecido nunca a lo más correcto. Sé lo que es vestirse de Caperucita y salir a comerse el bosque, a comer del bosque, a ser comido en el bosque. También sé que ella podría disfrazarse de Lobo si quisiera, porque un día yo lo hice, y nadie notó la diferencia.

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La ley de la sabana

Hay cosas que tienen sentido, y es precisamente porque no tienen ningún sentido, y ésa es su razón de ser. De la misma manera que la nada lo es precisamente todo cuando no hay otra opción para elegir. Las explicaciones perfectamente lógicas son una bomba de relojería: tarde o temprano explotan y te dejan con el mismo mal sabor de boca que tenías cuando pensabas: ‘no soy lo bastante bueno para ciertas cosas’; y es que la lógica la inventó un enfermo con traje gris, que había olvidado el significado de una bicicleta en verano. Sin embargo, soy bastante bueno en otras cosas, como jugando a las cartas. ¿De qué te sirve apostar si nadie se hace rico en el black jack? El que gana un millón de dólares realmente jugaba con dos, y varios ases en la manga. Bueno, pero ¿qué sería de tu vida sin cartas para jugar? Hay heridas del pasado que no cicatrizarán nunca, y amputaciones que nunca han producido dolor a nadie, más que a mí que pienso en ello y me estremezco, y eso lo veo hora tras hora, en los rostros de los venusianos que pueblan mi planeta.

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Musas y hadas

Salí con una ligera esperanza, y al final nada cumplió las expectativas. Esas cosas pasan, lo sabe hasta un niñato. Pero, aun así, ¿que garantías puede tener un corredor de apuestas? ¿Qué cabe esperar de un alma libre si no es que se marche cuando sople el viento? Las aseguradoras a veces (aunque pocas) no ganan dinero. Me encanta el frescor de la lluvia, pero pregúntale a una roca qué opina al respecto. Que moldea, que descubre la parte más fuerte de su ser, su esencia, eliminando las débiles impurezas de la superficie. O no, al fin y al cabo, ¿cómo demonios te va a responder una piedra? Si arañas demasiado un corazón acabará dejando escapar la vida que guarda.

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