Sonrisa

Es preciosa. No es una chica guapa cualquiera, vulgar y del montón. Quiero decir que es una de esas promesas que, cuando la ves aparecer, antes de que puedas mover los labios ya te ha dejado claro que nunca estarás a su altura. Ella es una de esas soñadoras que navegan entre bloques de hielo con un buque de cristal. Una de esas chicas duras que, antes de perder una lágrima, ya te ha metido una bala de plomo entre las cejas, y otra de oro en el corazón.

En el fondo sólo es una niña que anhela ser mayor, para que los chicos del último curso no se burlen de sus trenzas. Una niña que creció para dejaran de preguntarle la edad antes de mirarla a la cara. Desprende una naturalidad y humanidad sinceras, especiales y cautivadoras, nacidas en algún rincón a salvo de idiotas, rastreadores de tesoros y ladrones de poca monta.

Todos sabemos que un muro es estúpidamente inútil cuando el peligro llega volando, y que la suerte llama primero a la puerta del vecino. Pero aún así, ella es tan bonita que al segundo de mirarla, ya echas de menos su sonrisa.

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