Parece

Algunos días el cielo está más nublado de lo normal, pero si no le prestas mucha atención parecerá todo lo contrario. Una niña es mayor o vieja según quieras pensarlo. Dos lunas de azul pueden ser tu condena o tu rescate. Entonces descubres que la chica más bonita de tus sueños, sólo es la chica más bonita de tus sueños. Siempre hay cosas mejores y peores que estar desnudo y esposado. Pero sólo vemos lo que queremos ver, me dijo un filósofo del siglo XXI que también hablaba de viejos sabios griegos, del precio del petróleo, o de cómo preparar una hamburguesa XXL sin derramar el pepinillo; así que, olvídate de todo.

Dios es real sólo en la cuarta dimensión, tan real como la fórmula mágica de la Coca-Cola, aunque más auténtico que el Papa. El ratoncito Pérez con sus tenazas y su colega el hombre del saco son la mejor compañía que he tenido nunca, los mejores amigos que todo niño puede tener. Porque un tiro por la espalda es una putada, pero para dar una patada en la boca hay que tener cojones. Quiero decir, que hay gente valiente y cabrones en potencia, las calles están llenas, y puestos a elegir prefiero una pistola con seis balas y un solo disparo, a otra con una sola bala y seis disparos obligatorios. Es mejor una niñera lunática, sádica, esquizofrénica y desquiciada que una de esas dulces sonrisas de oro y diamantes que muerden cuando no besan. Aunque tienen su chispa, eso es cierto.

Me encantan los documentales, mis favoritos estudian los modos de conducta de animales gregarios, como los gorilas, o las pavas de corral. Hacen sus grupitos, el macho alfa gobierna a la manada y se exhibe sin pudor, todos tienen mucha mala leche cuando meas en sus palmeras, pero echan plumas de gallina cuando habla el más macarra. Si te acercas lo suficiente puedes acabar confundiéndote con ellos con tu cámara de publirreportajes baratos, pero no te descuides. Equivoca tus cartas perfumadas, y de un zarpazo en mal lugar te harán trizas más rápido que una manada de lobos hambrientos.

Aquí hay que hacerse de valer, y de rogar, y eso quiere decir que el escaparate no se toca. A menos que puedas pagarlo, claro, y hoy día hipotecar tus sentimientos te sale caro. Muy caro. Los bancos no se lo piensan dos veces antes de hundirte en la miseria, y los intereses que genera una cama han dejado en la puta calle a más de uno. Si juegas con los grandes, tienes que ser grande, o acabarás perdiendo.

El resto, hacemos lo que podemos.

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