06 – Yue

Los científicos que investigaban en el laboratorio de Yue Yu estaban principalmente especializados en dos ramas, inteligencia artificial y sistemas bio-informáticos en el sector 7, y geología y biología extraterrestres en el sector 9. Acoplado al puerto espacial europeo (ESP por sus siglas en inglés), estaba situado en órbita geoestacionaria en permanente conexión con el centro de control de la ESA, el laboratorio colaboraba regularmente con las universidades europeas más prestigiosas, entre ellas las escuelas politécnicas federales suizas, donde se llevaban a cabo los descubrimientos más punteros en nano-tecnologías, computación molecular y ciencias dimensionales. Fue en el campus de Zürich donde tantos años atrás se había descubierto la tecnología de salto dimensional, y el estudio de esta nueva rama de la física cuántica todavía dejaba a los científicos perplejos.

El ESP era lugar de paso de naves espaciales civiles, tanto privadas como públicas: convoys comerciales de corporaciones espaciales, vehículos de recreo de algún magnate de la minería planetaria, misiones científicas, naves diplomáticas y gubernamentales…

Desafortunadamente, el transporte dimensional no había solucionado el problema de la velocidad de escape necesaria para llevar una nave al espacio desde la superficie del planeta. Los motores dimensionales requerían de una sofisticada IA cuántica para funcionar, sin la cual los complejos cálculos necesarios para no terminar dentro del manto de una estrella no serían posibles. La resolución de los sistemas de cálculo de navegación de estos motores estaba en el orden de varios kilómetros de error, lo que terminaría rápidamente en catástrofe si un gigante de varias toneladas de metal se materializara súbitamente bajo el océano. O sobre una metrópolis.

El ESP funcionaba del mismo modo que un aeropuerto moderno; cualquier nave podría solicitar una ventana de aterrizaje marcada por unas coordenadas tridimensionales alrededor de la estación base, tras lo cual la torre de control le asignaría el primer sector disponible. Estos sectores estaban suficientemente separados unos de otros, teniendo en cuenta el margen de error de los motores dimensionales para evitar colisiones debidas al cálculo de las coordenadas de teletransporte.

Desde ahí, las naves se acercarían a la estación base del puerto estelar, siguiendo una serie de canales tridimensionales libres de tráfico espacial, debidamente marcados con balizas electrónicas. Una vez acopladas al ESP, los pasajeros y la carga podrían desembarcar, cruzar el control de bio-seguridad y descender a tierra firme gracias al sistema de ascensores espaciales que conectaban el ESP con la base de tierra, en las afueras de Ámsterdam.

Esto ponía al laboratorio de Yue Yu en una posición muy privilegiada. Todas las muestras geológicas extraterrestres que las expediciones comerciales y científicas transportaban debían pasar por un concienzudo control para determinar su seguridad – y la ausencia de elementos orgánicos potencialmente dañinos para la vida en la Tierra. Por las instrumentos de Yue y su equipo habían pasado todo tipo de materiales singulares, aleaciones inéditas, materiales con propiedades extravagantes, probablemente útiles si se les encontrara el uso adecuado. Y ¡vida extraterrestre! Hasta el momento se reducía a una variedad de protobacteria, similar a las bacterias terrestres en su composición aunque con un mecanismo de ADN diferente, basado también en moléculas diferentes. Tras su análisis y clasificación, todo material orgánico extraterrestre era destruido, por motivos de seguridad.

Por desgracia para Yue, quien veía esta medida de seguridad como una gran oportunidad para la ciencia, desperdiciada.

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