Disfrazado

Sé de lo que hablo, porque alguna vez he hablado de lo que sé. Supongo que decir esto no es lo más correcto, pero qué demonios, nada de lo que tú necesitas se ha parecido nunca a lo más correcto. Sé lo que es vestirse de Caperucita y salir a comerse el bosque, a comer del bosque, a ser comido en el bosque. También sé que ella podría disfrazarse de Lobo si quisiera, porque un día yo lo hice, y nadie notó la diferencia.

Hay que ser muy perspicaz para ver el peligro entre las ramas de los árboles, y muy observador para descubrir las capuchas y antifaces entre tantos dientes afilados. Vaya a donde vaya, en todos los bosques hay cuevas oscuras; nada cambia mucho ni demasiado rápido, cuando vives inmerso en la Naturaleza. Sabes que todos los príncipes son azules hasta que se manchan de rojo. Igual que algunas niñas visten de rojo vivo hasta que destiñen en rosa, o se ensucian de azul oscuro, o de otros colores más jodidos, o simplemente se pudren.

Los mejores sastres y especialistas en prótesis y disfraces no son nadie, pierden el foco, cuando huelen un perfume. La mejor solución nunca es la que resuelve tus pequeños pero fundamentales problemas. Necesito conocerte, y sé que ésta será mi noche. Puede que el amor te abandone, pero el tiempo nunca lo hará. Las noches de barras y estrellas serán tu mejor amante cuando los piratas se marchen con sus botellas de ron. En la tienda de regalos venden cajas de latón para que guardes tus sentimientos.

Son frías, pero seguras.

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